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¿Te compensa el Kit Digital para tu web?

Si estás mirando el Kit Digital para la web de tu negocio y no sabes si te merece la pena frente a contratar directamente, esto es para ti. Te explicamos qué cambia entre las dos vías, sin decirte cuál elegir. Al final sabrás qué preguntas hacer antes de decidirte.

La diferencia principal no es solo el precio. Cambian el alcance, el proceso, el papeleo y quién define lo que entra en el proyecto. Compara esas cuatro cosas antes de decidir.

Qué es el Kit Digital, en corto

El Kit Digital es una ayuda pública para autónomos y pequeñas empresas. El Estado paga parte del coste de ciertos servicios digitales —entre ellos una web— a través de una empresa acreditada para prestarlos, llamada agente digitalizador.

Tú no recibes el dinero en la cuenta. El bono se paga directamente al agente digitalizador cuando el servicio está prestado y validado. El importe y los requisitos cambian según el tamaño de tu negocio —y las convocatorias se actualizan con el tiempo—, así que compruébalos siempre en la web oficial del programa antes de dar nada por hecho. Cualquier cifra que te encuentres por ahí, incluida esta, puede haber quedado desactualizada.

Si seguimos con la analogía del local a pie de calle: el Kit Digital es como una ayuda pública para reformar tu local, pero tienes que elegir contratista de una lista aprobada y seguir el proyecto de reforma que esa ayuda cubre. La contratación directa es elegir tú el contratista y decidir la reforma sin esa lista de por medio.

Lo que cambia respecto a contratar directo

Con el Kit Digital, el servicio de web entra dentro de una categoría con un alcance ya definido de antemano: un número de páginas, unas funcionalidades concretas y unos plazos marcados por la convocatoria, no por ti ni por quien te hace la web.

Con contratación directa, el alcance lo define el proyecto, no una categoría administrativa. Se acuerda entre tú y el proveedor, y puede moverse si el negocio cambia a mitad de camino.

El papeleo también es distinto. El Kit Digital exige solicitud, aceptación de bases, seguimiento y justificación del servicio prestado. La contratación directa es un acuerdo entre dos partes: presupuesto, factura, entrega.

Y lo que pasa si necesitas algo fuera de lo previsto también cambia. Dentro del Kit Digital, lo que queda fuera del catálogo subvencionado normalmente se paga aparte y conviene dejarlo claro por escrito antes de empezar. En contratación directa, un cambio de alcance se presupuesta cuando aparece, como cualquier otro trabajo puntual.

¿Te merece la pena pedir el Kit Digital para tu web?

Depende de tres cosas, no de una sola.

Depende de si tu negocio cumple los requisitos y el importe de la ayuda cubre una parte real del coste que ibas a asumir de todos modos. Depende de si tu web encaja sin forzarla dentro del alcance que ofrece esa categoría del catálogo. Y depende de si el papeleo y los plazos de la convocatoria son un problema para ti o simplemente un trámite más.

Si las tres respuestas te encajan, el Kit Digital puede compensarte. Si alguna no encaja —tu web necesita algo que el catálogo no contempla bien, o no puedes esperar a los plazos de la convocatoria—, contratar directo suele ser más simple, aunque no lleve ayuda pública detrás.

Por qué BENATT no trabaja con Kit Digital

No es que el programa esté mal. Es que no encaja con cómo trabajamos.

BENATT funciona con precio cerrado, alcance definido por el proyecto real y sin mantenimiento obligatorio después de la entrega. El catálogo de un agente digitalizador funciona con un alcance fijado de antemano por la convocatoria, no por tu negocio concreto. Y algunas convocatorias incluyen mantenimiento o renovación dentro del propio servicio subvencionado, justo lo que BENATT no ofrece por decisión propia.

Podríamos acreditarnos como agente digitalizador. De momento hemos decidido no hacerlo, porque cambiaría cómo trabajamos con cada cliente: dejaríamos de poder ajustar el alcance al proyecto y empezaríamos a ajustarlo a una convocatoria.

Preguntas que conviene hacer antes de firmar cualquiera de las dos vías

Da igual qué camino elijas. Estas preguntas te van a ahorrar sorpresas:

  • ¿Qué queda fuera del alcance cubierto y cuánto cuesta aparte?
  • ¿Quién queda como titular del dominio y de las cuentas cuando termine el servicio?
  • ¿Hay mantenimiento incluido de forma obligatoria, y durante cuánto tiempo?
  • ¿Qué pasa si más adelante quieres cambiar de proveedor?

La pregunta del dominio y las cuentas parece pequeña y no lo es. Si al terminar el servicio no tienes claro dónde está tu dominio ni quién tiene acceso a tu hosting, tu email o tu ficha de analítica, no tienes una web tuya: tienes una web que depende de otra persona para seguir existiendo. Eso es verdad tanto si vienes del Kit Digital como si contratas directo.

Si te responden estas cuatro preguntas sin rodeos, vas a tomar una buena decisión elijas lo que elijas.

Si tu caso se parece a esto, cuéntanos qué haces y miramos juntos qué encaja.